Estiré mis brazos intentando alcanzarte, pero la brecha que nos separaba era más fuerte de lo que jamás podría llegar a ser mi voluntad... sentí como a cada paso que daba, como con cada día y noche que moría, tú te alejabas más y más lejos de mí... de mi vida. Y yo, sin entender bien porque hacia todo aquello, hice mi mayor esfuerzo, intentando luchar contra lo lógico y correcto... sin entender bien porque es que quería atraparte, contenerte y mantenerte a mi lado. Pero el destino fue más fuerte de lo que yo podré llegar a ser, y nuestra separación se convirtió en algo inevitable... se convirtió en mi dolencia y nueva herida sangrante que solo la vida y tiempo lograran cerrar de nuevo.

1 comentarios:

N a i a | 22 de julio de 2009 a las 8:30 p. m.

D: no sabes como te entiendo T _ T
esto se puede aplicar a cualquier cosa si lo piensas bien... amigos... cosas que queremos... sueños, metas.... despues de todo es la sensacion de perdida, de lejania... pero eso debe de superarse con el tiempo... por mas que duela... tsk, mira quien te lo dice, la experta -sarcasmo-

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